Un almacén industrial guarda las joyas vintage de la treasure hunter murciana 

La peculiar profesión de Isabel Giménez, más conocida como Isabella  (Isabella, nombre por el que la llamaba su hermana y , de Boho o Bohemio), ha sido destacada en un artículo de la revista AD (Architectural Digest). A pesar de que los inicios de la alumna del Máster en Diseño de Espacios y el curso de Herramientas digitales 3D de instituto cuarenta y dos como ‘cazadora de tesoros’ tardaron en llegar, ella tenía claro cuál era su motivación y fuente de inspiración.  

Su abuela materna fue la que, sin quererlo, despertó en Isabella el interés por las piezas vintage. Cada vez que la visitaba, su abuela la sorprendía con un objeto antiguo de tradición familiar y le narraba la historia de esa joya. 

Isabella comenzó en este mundo buscando piezas inusuales en lugares escondidos, casas misteriosas y almacenes tétricos. A partir de ese momento, decidió convertir su vocación en un proyecto profesional que vio la luz a través de una tienda online. Para hacer tangible su actividad, Isabella organizaba pequeñas pop up en Praga, ciudad en la que residía por motivos de trabajo de su marido, a partir de las que enviaba lotes de productos hasta Murcia.  

Una vez de vuelta en su región natal, empezó a combinar el online y el offline debido a que estableció su sede física en una nave industrial situada a las afueras de Murcia. El primer contacto de Isabella con ese espacio fue determinante, era un espacio hecho para ella y sus joyas vintage. La luz catedralicia, la cristalera propia de construcciones industriales raramente vistas en nuestro país y el repicar de las campanas de una iglesia cercana convierten el almacén en un lugar más especial si cabe. 

El su interior podemos deleitarnos con joyas procedentes de Checoslovaquia, Rusia, Alemania oriental, Francia, Inglaterra y España. Desde sus principios, Isabella ha trabajado el estilo Brussels 58, perteneciente a la Exposición General de primera categoría de Bruselas en 1958. Su lado victoriano y cursi, como ella lo denomina, le hacen poseer piezas de autores como HalabalaThonet, Oswald Haerdtl o Jiroutek, pero también otras muchas anónimas, entre las que incluye porcelanas o bordados del siglo XIX. 

El hecho de tener su propio rincón en el que aglutina su colección de joyas hace que Isabella sueñe con un futuro más que prometedor. Tiene su nave abierta a nuevas iniciativas que espera poder realizar en un corto plazo, como eventos de fotografía con Julia Lomo o exposiciones o cenas con la chef, y también exalumna de instituto cuarenta y dos, Amor González.  

Aunque Isabella posea muchos tesoros en su almacén, en instituto cuarenta y dos tenemos el más preciado: ella y su amor por lo que hace.  

Imágenes: Isabella Bó

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